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¿Por qué Gibson está en la quiebra? – Gibson

diciembre 15, 2018
gibson caso analítico como empresa

Caso Gibson

Las decisiones que tomamos en nuestras empresas pueden cambiar completamente su rumbo. Una sola decisión es capaz de multiplicar los ingresos que estás teniendo, pero también tiene el poder de hacerte perder todo.

Este es el caso de la empresa Gibson, que tras tomar una serie decisiones poco acertadas, ha llegado a la bancarrota. ¿Pero qué es lo que le sucedió a esta empresa y cómo acabó así?

Gibson es uno de los fabricantes de guitarras más reconocidos del mundo, fundado por Orville Gibson en 1894. La empresa de Orville empezó con unos originales diseños, que  fueron evolucionando hasta dominar el sector durante el siglo XX.

Uno de sus diseños más exitosos sería una guitarra de cuerpo macizo, que la empresa lanzaría junto al famoso guitarrista Les Paul. Esta guitarra bajo el mismo nombre que el famoso, sería uno de los productos que más beneficios y reputación les traería.

Gibson es conocido por fabricar guitarras de alta calidad pero a un precio muy alto. La principal razón de ello se debe a su proceso de producción, el cual se realiza a mano.

Para asegurar la calidad de cada guitarra, la empresa comienza comprobando su materia prima. La madera que utilizan para los instrumentos pasa por un control de calidad, que asegure que no tenga impurezas.

Este proceso es especialmente importante, ya que utilizar una madera demasiado húmeda o pesada podría afectar al sonido de la guitarra.

Aunque los productos de Gibson son principalmente manufacturados, los obreros también utilizan máquinas que los ayuden. Tras el control de la madera, los empleados comienzan a cortarla y a fabricar cada pieza por separado. Después lijarán y prepararán los últimos detalles para unirlas.

Una vez la carcasa de la guitarra se ha fabricado, se pinta a mano con spray y se deja secar antes de ensamblar las cuerdas. En cuanto los detalles finales están listos, cada guitarra pasa por un último control de calidad, en el que un obrero toca unas notas para ver si suena bien.

Los empleados de Gibson son obreros altamente cualificados para su tarea, cuyo índice de rotación es casi nulo. De esta forma, la empresa se asegura de que cada trabajador se especialice en su parte de la fabricación.

Y aunque durante la producción haya algunas máquinas que los ayuden, la mayoría de las veces hay una persona detrás de la tarea. La producción de Gibson no es automatizada, pero en su fábrica de Nashville han llegado a producir más de 700 guitarras en un solo día.

Las guitarras Gibson fueron un éxito durante la segunda mitad del siglo XX, pero a inicios de los 90 la empresa se enfrentaría a un gran problema.

La madera que utilizaban para las guitarras era cada vez más escasa, y su precio comenzaba a encarecerse. Además, estaban empezando a surgir leyes que protegían los bosques forestales, y hacían que Gibson tuviera más dificultades para conseguir sus recursos.

En 1992 hubo una prohibición en la explotación del palisandro brasileño, el principal árbol maderero con el que Gibson comerciaba. Esa madera era la que durante años había dotado a sus guitarras de la gran calidad que las caracterizaba, y ya no podrían seguir utilizándola.

Gibson trataría de sustituir su madera por otras alternativas más sostenibles, sin llegar a su misma calidad. Además, cambiar de madera llevaría a modificar el modo en el que las guitarras eran construidas, lo que también afectaba a la calidad del sonido.

A pesar de este problema, Gibson mantuvo sus altos precios para que siguiera siendo percibida como una buena marca. Con el tiempo sus clientes se darían cuenta de lo que estaba sucediendo, lo cual supondría un daño para su imagen.

Esta bajada en la calidad de las guitarras no pasó inadvertida por varios de sus competidores. Algunas empresas asiáticas comenzarían a fabricar copias de Gibson, mucho más baratas que las originales, y atrayendo a más clientes.

Cuando las guitarras de Gibson podían llegar a costar 2000$, la mayoría de sus competidores las venderían en torno a 500 o 600. En algunos casos, estas guitarras llegarían incluso a superar la calidad de las que Gibson estaba produciendo.

Para competir con estas empresas, Gibson crearía una marca bajo el nombre de “Epiphone”. Esta nueva compañía vendería guitarras a un precio más asequible, esperando recuperar la cuota de mercado que habían perdido.

De esta forma, la marca Gibson podía seguir vendiendo guitarras caras cuya percepción de calidad era mayor, mientras Epiphone atraía clientes con menor poder adquisitivo.

La estrategia de Epiphone permitió al grupo controlar la competencia, pero el problema de la madera seguía persistiendo. Las reservas de Gibson iban acabándose, y cada vez quedaban menos palisandros que pudieran utilizar.

Durante el inicio del milenio, la empresa tomó varias decisiones como alternativa al problema. Una de ellas fue la de abrir una sección de guitarras personalizadas, en la que los clientes podían decidir el diseño y acabado final de la guitarra.

Aunque la idea era buena, Gibson llegaba a cobrar precios en torno a los 7.000$ y 10.000$, con lo que muy poca gente era capaz de permitírselas.

Otra idea fue la de crear nuevas líneas de guitarras con diferentes características. Algunos diseños eran muy innovadores, pero también acabaron fracasando.

Habría críticos que señalarían su desconocimiento de las necesidades de sus clientes, y que parecían crear productos solo para conseguir dinero. Gibson se estaba alejando de las guitarras que más éxito le traían.

La empresa seguía teniendo problemas para obtener beneficios, e intentarían salvarse con una última jugada.

En 2013, “Gibson Guitar Corporation” pasó a denominarse “Gibson Brands”, con el fin de expandirse al sector del audio. En lugar de centrarse solo en las guitarras, ahora se dedicarían a la venta de todo material relacionado con el sonido.

Para llevar a cabo la expansión, Gibson Brands empezaría a comprar todo tipo de empresas relacionadas con el sector. Llegaría incluso a adquirir marcas tan famosas como la división multimedia de Philips.

El grupo Gibson gastaría cientos de millones de dólares por estas compañías y sus productos, con la esperanza de recuperar la inversión.

Por otro lado, empezarían a crear nuevos aparatos de audio bajo su propia marca, que por desgracia, tampoco tendrían éxito.

La adquisición de estas empresas no fue tan rentable como Gibson pensó en un momento, y ahora el grupo se veía en serios problemas económicos. Las deudas estaban ahogando a la compañía, y le obligaron a declararse en quiebra en mayo de este año.

Durante mucho tiempo, Gibson ha liderado el sector de las guitarras, pero empezó a tener problemas en sus últimas décadas. A pesar de los intentos por salvar la compañía, el grupo no ha dejado de tomar malas decisiones, que al final le han llevado a la quiebra.

Gibson parece estar cerrando su división de audio para volverse a ocupar de lo que de verdad funciona. Sus guitarras han sido las que le han llevado al éxito durante todos estos años, y se han dado cuenta de que deben centrarse en ellas.

  • Lecciones principales:

(-) Falta de control en tu negocio (el problema de Gibson comenzó con su crisis de madera, ya que no controlaba la explotación de esta).

(+) Percepción de marca (Gibson manteniendo su percepción como empresa exclusiva y creando Epiphone, cuya imagen de marca permitiría precios más accesibles y competir con sus copias).

(-) Falta de foco (expansión a la industria del audio contrayendo demasiadas deudas, razón principal por la que Gibson acabó en bancarrota, olvidándose de centrarse en lo que funcionaba).

Puedes ver más casos sobre empresas aquí.

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