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¿Podría esta empresa acabar con PayPal? – Caso Stripe

diciembre 23, 2018
Paypal análisis empresarial

Creemos que para tener éxito como emprendedores debemos crear algo revolucionario, pero no siempre es así. A veces, solo hace falta mejorar lo que ya existe. Stripe se ha convertido en una compañía multimillonaria, en la que empresarios como Peter Thiel o Elon Musk ya han invertido.

¿Podría Stripe suponer una amenaza para un gigante como Paypal? Y más importante, ¿cómo ha logrado crecer tanto?

Stripe es una compañía tecnológica fundada por los hermanos John y Patrick Collinson en 2010. Su propuesta permitiría a negocios y personas recibir pagos por Internet, y dar el apoyo legal que necesitaran.

Lo cierto es que una pasarela de pago es una parte vital de cualquier negocio online. Como cliente esperarás que los datos de tus tarjetas de crédito estén a salvo, y como vendedor sabrás que de ello depende tu reputación. Y esto podía dar muchos quebraderos de cabeza.

Los hermanos Collinson querían crear un software que permitieran a los negocios centrarse en lo que verdaderamente era importante: su producto. El proceso de pago era relevante, pero si las empresas tenían que estar pendientes de ellos y todas las gestiones legales, podían perder el foco.

Con esto en mente John y Patrick entraron en Y Combinator, una incubadora que les ayudaría a materializar su proyecto. Quitándoles complejos y ayudándoles a centrarse en lo que sus consumidores querían, empezaron a hacer realidad su idea. Y así nació Stripe.

Stripe era una empresa recién creada y con grandes aspiraciones, pero quería introducirse en un mercado dominado por un gigante. Por aquel entonces, PayPal ya era el líder indiscutible de las pasarelas de pago online, y la propuesta de Stripe tenía que ser mucho mejor si quería destacar.

La mejora obvia era tener unas comisiones más bajas que PayPal para que los clientes prefirieran su plataforma. Sin embargo, PayPal podía perfectamente rebajar sus comisiones y amortizar pérdidas por mucho más tiempo que ellos, así que necesitarían ofrecer algo diferente.

Analizando las quejas que varios consumidores y empresas tenían con PayPal, se dieron cuenta de problemas que ellos podrían solucionar mejor. Y los que mayores dificultades parecían tener, eran los pequeños negocios.

Muchas start-ups se encontraban con el problema de la facturación en sus inicios, y todos los procesos legales que tenían que resolver para comenzar su negocio online. Entonces, Stripe se fijó el objetivo de ayudar a estos nuevos comercios.

La propia Stripe era una start-up, que además estaba rodeada de muchas otras al haber sido creada en una incubadora. Esto permitía que supiera a la perfección cuáles eran los problemas de sus futuros clientes, y cómo podrían solucionarlos.

Además, Stripe estaba aprovechando grandes tendencias que estaban surgiendo, todas ellas tras el auge de Internet. Cada vez había más emprendedores pensando en crear sus negocios, más e-commerces y más gente utilizando los smartphones con aplicaciones.

Stripe se puso a trabajar durante meses, e invitó a varias compañías para probar su beta. Y tras el feedback recibido y todos los fallos corregidos, lo lanzaron al público.

La idea de dirigirse a start-ups está muy bien, ¿pero qué es exactamente lo que hicieron?

En primer lugar, Stripe cogió todo lo bueno que estaba haciendo PayPal, y rápidamente lo imitó añadiendo mejoras. PayPal era famoso por su sencillez y su seguridad en los pagos, y Stripe no podía quedarse atrás en ellos.

Pero la empresa fue un paso más allá, y simplificó al máximo su modelo de negocio para ayudar a las start-ups.

Cuando otras pasarelas ganaban comisiones por cada transacción y por suscripciones mensuales, Stripe solo se quedaría con las primeras. No habría ningún pago mensual por darse de alta, solo las comisiones por cada venta.

De esta forma cualquier emprendedor podría utilizar su plataforma sin recursos económicos al principio, y solo pagaría cuando su negocio funcionara.

En segundo lugar, Stripe diseñaría su software centrándose en los desarrolladores, con una interfaz capaz de incluirse en cualquier web o aplicación móvil.

Esto implicaría que el pago con Stripe sería más rápido y sencillo, y lo que es más importante, el usuario permanecería en todo momento en la página del vendedor. A diferencia de PayPal, con Stripe el cliente no acabaría en una página externa, lo que afectaría positivamente a su experiencia y al cierre de las ventas.

Curiosamente, el cliente en ningún momento percibe que está haciendo el pago a través de otra empresa, con lo que ha podido utilizar Stripe sin saberlo. La consecuencia es que Stripe puede encontrarse en un segundo plano para el público en general, pero para las empresas está ganando una gran relevancia.

Pero además Stripe se dio cuenta de los problemas que varios negocios tenían para cambiarse a otras pasarelas, o con la misma atención al cliente que estas ofrecían.

Atenta a estas necesidades, Stripe decidió ofrecer un buen soporte a los negocios con los que trabajara, además de facilitar si querían cambiarse de pasarela.

Por motivos de seguridad, la mayoría de pasarelas de pago guardan los datos de tarjetas de crédito en sus propios servidores, sin dar acceso a los comerciantes. Es por ello que es difícil cambiarse a otra plataforma de pago sin perder los datos.

Pero Stripe facilita su portabilidad a otras pasarelas, aun guardando ellos también los datos en sus servidores. Confían en el buen servicio que ofrecen a los negocios, y que de esta forma su riesgo por utilizarlos sea nulo.

El último gran problema con las que muchas start-ups se enfrentaban era el ámbito legal, en especial si querían iniciar sus negocios en países extranjeros. Es por ello que en 2016, Stripe lanzaría Atlas, su herramienta para resolver los problemas legales de estos emprendedores.

Con ella, las start-ups podrían olvidarse de las gestiones legales y de impuestos que necesitarían para operar internacionalmente, siguiendo la filosofía de Stripe de que se centraran en lo verdaderamente importante.

Conforme Stripe fue creciendo, no solo fueron las start-ups las que se interesaron por utilizarla, sino empresas mundialmente conocidas. Gracias a su sistema anti-fraude, empresas del calibre de Facebook, Uber o Shopify la están utilizando, y cada vez son más la que se suman.

Gracias a su sencillez, su cero coste al empezar y su soporte legal, Stripe se ha convertido en una plataforma indispensable para muchas empresas. Quién sabe si logrará superar a PayPal en el futuro, pero Stripe ha llegado para quedarse.

  • Lecciones principales:

(+) Ser el primero no es fundamental (Stripe no fue la primera empresa en crear pasarelas de pago online, pero imitó todo lo bueno que estaban haciendo los más grandes, vieron qué problemas no solucionaban y mejoraron su propuesta)

(+) Ten claro a quién te diriges (Stripe encontró un hueco en el mercado al dirigirse a las start-ups, sector que tenía muchas necesidades que entendían sin cubrir. Si hubieran querido dirigirse a todo el mundo como la ya establecida PayPal, no hubiera funcionado)

(+) Surfea y mezcla tendencias (una de las claves del éxito de Stripe fue aprovechar las tendencias del emprendimiento, el auge de los smartphones y las apps, junto al comercio electrónico, y potenciar todas ellas)

Puedes ver más casos sobre empresas aquí.

 

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